BatteryCalcs
BatteryCalcs — informe de cálculo

Por qué el inversor se apaga al arrancar el frigorífico

El equipo tiene energía de sobra y aun así se apaga justo cuando arranca el compresor. No es una avería: es la corriente de arranque, que no aparece en los vatios de la placa.

El síntoma: hay energía de sobra y aun así no funciona

La situación típica es esta. Alguien compra una estación de energía de 1000 Wh para mantener en marcha, durante un corte, un frigorífico que consume 120 W. La cuenta parece evidente: 1000 dividido entre 120 da más de ocho horas de funcionamiento.

Al conectar el frigorífico, la estación funciona un instante y luego se apaga con un aviso de sobrecarga. El indicador de carga marca, además, un nivel casi lleno. La energía está ahí, pero el equipo no funciona.

El motivo no tiene nada que ver con la capacidad. El inversor se apagó antes de llegar a consumir nada.

Tres magnitudes distintas fáciles de confundir

Un equipo de respaldo se describe con tres números, y cada uno responde a una pregunta diferente.

La energía en vatios-hora dice cuánto tiempo aguantará el equipo. Es la cifra que aparece en la estación de energía en números grandes.

La potencia continua en vatios dice cuántos aparatos pueden funcionar a la vez. Un inversor de 300 W no pondrá en marcha un hervidor de 2000 W, aunque la batería tenga 10 kWh.

El pico de arranque dice si el inversor será capaz siquiera de arrancar un motor o un compresor. Dura una fracción de segundo y no consume prácticamente energía, pero es él quien decide si la cosa funciona.

Confundir la primera magnitud con la tercera es la causa más frecuente de una compra equivocada.

De dónde sale la corriente de arranque

En el instante del arranque, el motor no gira. Por tanto no genera la fuerza electromotriz que, en funcionamiento normal, limita la corriente consumida. Durante las primeras fracciones de segundo, el devanado se comporta casi como una simple resistencia de valor pequeño, así que la corriente es varias veces mayor que la nominal.

Los valores de arranque varían tanto que no se puede dar un único multiplicador válido para todo. El compresor de un frigorífico suele arrancar entre varios cientos de vatios y más de un kilovatio, y una bomba de agua puede estar varias veces por encima — pero son órdenes de magnitud, no datos para dimensionar un inversor. Busca en la placa la corriente de arranque. La sigla LRA es la corriente de rotor bloqueado: una referencia superior conservadora, no un consumo que vaya a producirse con seguridad en tu instalación.

Los aparatos sin motor — iluminación, router, cargadores, una resistencia calefactora — no tienen pico de arranque en este sentido. Las fuentes conmutadas y los drivers de LED tienen su propia corriente de conexión, porque en el primer instante cargan los condensadores de entrada. Dura poco, pero el pico puede ser alto. Con varias decenas de luminarias o varias fuentes que se encienden a la vez, comprueba los datos del fabricante y la tolerancia del inversor a ese pico — no des por hecho que, como son milisegundos, no importa.

Cómo calcularlo para toda la casa

Con un solo aparato la cosa es sencilla: el inversor tiene que soportar su pico. Con varios surge la pregunta de si hay que sumar los picos de todos.

La respuesta no es tajante. Sumar todos los picos suele inflar el resultado, pero suponer un único arranque tampoco es seguro por defecto: hay que saber qué controla esos aparatos. La probabilidad de que el frigorífico y la bomba arranquen en el mismo segundo es pequeña. La hipótesis razonable es un arranque cada vez, es decir:

pico = mayor arranque individual + potencia continua del resto de las cargas

Pero esa hipótesis hay que conocerla, no asumirla en silencio. Si dos aparatos pueden arrancar a la vez — por ejemplo, una bomba de circulación y una bomba sumergible gobernadas por el mismo control — hay que contar los dos picos juntos o escalonar los arranques en el tiempo. El resultado con un solo pico es entonces un límite inferior, no la respuesta.

Qué buscar en los datos del inversor

Los fabricantes suelen dar dos cifras: la potencia continua y la potencia de pico, a menudo llamada surge o peak. La segunda suele ser el doble de la primera, pero su duración varía entre modelos en dos órdenes de magnitud: desde una fracción de segundo hasta más de diez segundos.

Conviene comprobar tres cosas. Primero, durante cuánto tiempo se declara la potencia de pico — un valor dado para un segundo y otro para diez segundos no son lo mismo. Segundo, si se refiere a una carga resistiva o a una carga con motor. Tercero, cuál es la potencia indicada en VA, porque los aparatos con motor tienen un factor de potencia inferior a la unidad y cargan al inversor más de lo que sugieren los vatios por sí solos.

Esta última diferencia puede sorprender: una carga de 600 W con un factor de potencia de 0,45 le exige al inversor unos 1333 VA.

Qué significa esto a la hora de comprar

Al elegir un equipo de respaldo, comprueba tres cosas por orden, no una sola.

Si la energía basta para la duración prevista del corte — esa es la pregunta de los vatios-hora. Si la potencia continua cubre todo lo que va a funcionar a la vez — esa es la pregunta de los vatios. Si la potencia de pico supera el mayor arranque sumado al resto de la carga — esa es la pregunta que decide si el equipo llegará siquiera a arrancar.

Un equipo de gran capacidad con un inversor flojo se apagará en el primer segundo, con la energía intacta. El caso contrario — un inversor potente y una batería pequeña — lo arrancará todo y se apagará al cuarto de hora. Las dos situaciones nacen de comparar los números equivocados.

Fuentes